No solo la ola “no pasó” sino que de repente la tuve encima, a punto de romper. Miles de litros de agua rompiendo sobre poca profundidad en un fondo de piedra afilada .
Me barrió. Me revolcó como quiso. Lo único que podía hacer era aguantar las olas que venían atrás y salir de esa zona de impacto.
Aquella ola es la IA. (No te veías venir este plot twist, lo sé).
Viene formándose hace rato en el horizonte, la vemos venir, pero la seguimos subestimando. “Después veo”. “No es para lo que hago”. “A mí no me cambia nada”. Ahora, te pregunto.
¿Cambiaría algo en tu vida actual si mañana, de un día para el otro, desaparece la IA? Si la respuesta es “no”, estás jodido. No porque no estés “a la altura del futuro”, sino porque estás ignorando una de las herramientas más potentes que apareció jamás.
Y como pasa siempre, no es que la herramienta es buena o mala en si misma. Es cómo y para qué la usas. Es tiempo, es ventaja. Es poder hacer en minutos cosas que antes hacia en horas. Literalmente.
Este mensaje es sobre todo para los que creen que la IA no es para ellos y seguro estén cansado de escuchar que la IA esto, la IA lo otro. Pero entiendan que si sos bueno en algo, te hace mejor. Y más rápido. Y si haces las cosas más rápido significa que tenés más tiempo para hacer otras cosas que antes no podías hacer.
Entonces la pregunta interesante no es si la IA va a cambiar el mundo, porque eso ya pasó.
La pregunta es si vos vas a cambiar algo. Si la respuesta sigue siendo “no”, el riesgo es ir quedándote fuera de contexto de a poco.
Este Weekly Random es un friendly reminder. Porque seguro que ustedes en su día conocían a alguien que no usaba internet porque “no lo necesitaba”, o que no creía en los mails porque prefería llamar por teléfono.