Colapinto le habla a la gente que no sabe de autos

Toca hablar de un tema que no podemos omitir: Franco Colapinto.
 
Hace mucho que no veo una “marca” que sea tan auténtica. Tengamos en cuenta que la F1 es un deporte en donde cada palabra, cada gesto y cada respuesta a los medios suelen estar estudiada al milímetro, y Franco trae una frescura que rompe todos los moldes. Sin guiones preestablecidos, Colapinto habla con la misma naturalidad con la que se sube al auto; y eso lo convierte en un fenómeno único.
 
Si lo miramos desde el lado del branding, hay pocas cosas tan valiosas como la capacidad de hacer que algo complejo se sienta accesible y Franco parece entenderlo perfectamente.
 
No busca impresionar hablando difícil o con tecnicismos, Franco conecta.
 
Creo que el mejor resumen es que Colapinto le habla a la gente que no sabe de autos; y a los que sí saben, les habla con lo que hace en la pista. Esta habilidad tiene un valor incalculable: porque cuando hace fácil lo difícil, él no solo amplía su base de seguidores (acaba de pasar en seguidores a su propio equipo, Williams), sino que humaniza su marca. Crea un sentido de pertenencia en un deporte que históricamente ha sido para unos pocos.
 
Su autenticidad es su mejor estrategia de diferenciación y en un rubro donde muchos prefieren no arriesgarse, creo que esto es lo que puede hacer que Franco se quede corriendo en la F1 el año que viene, aún por sobre su habilidad deportiva.

Su marca personal es la capacidad que tiene para ser él mismo, un rasgo que conecta con el tipo de autenticidad que hoy cualquier fan demanda de las figuras públicas.

Mientras otros pilotos mantienen su imagen pulida y corporativa, Franco sabe que el verdadero engagement se construye desde otro lugar. Él representa a una nueva generación que quiere ver a personas genuinas, sin “casettes”, un tipo de comunicación que hoy las personas (audiencia) valoran en cualquier industria. Esta es la esencia del branding en el siglo XXI: no se trata de la perfección ni del control absoluto sobre el mensaje, sino de la habilidad de generar una relación real con el público. Se me ocurren varios ejemplos para esto, si pienso en un rubro distinto y salvando cualquier distancia, Milei hizo lo mismo. Habló de una forma en la que ningún par suyo lo hacía y así llegó a donde llegó.

Volviendo a Franco, es un claro ejemplo de que la autenticidad es una ventaja competitiva y en apenas 5 carreras pasó por arriba en cobertura mediática y “fandom” a más de la mitad de sus colegas.

Mi sensación es que no solo va a sobrevivir en la F1 sino que va a dejar una huella y si además lo acompañan los resultados deportivos, no lo para nadie.