Su marca personal es la capacidad que tiene para ser él mismo, un rasgo que conecta con el tipo de autenticidad que hoy cualquier fan demanda de las figuras públicas.
Mientras otros pilotos mantienen su imagen pulida y corporativa, Franco sabe que el verdadero engagement se construye desde otro lugar. Él representa a una nueva generación que quiere ver a personas genuinas, sin “casettes”, un tipo de comunicación que hoy las personas (audiencia) valoran en cualquier industria. Esta es la esencia del branding en el siglo XXI: no se trata de la perfección ni del control absoluto sobre el mensaje, sino de la habilidad de generar una relación real con el público. Se me ocurren varios ejemplos para esto, si pienso en un rubro distinto y salvando cualquier distancia, Milei hizo lo mismo. Habló de una forma en la que ningún par suyo lo hacía y así llegó a donde llegó.
Volviendo a Franco, es un claro ejemplo de que la autenticidad es una ventaja competitiva y en apenas 5 carreras pasó por arriba en cobertura mediática y “fandom” a más de la mitad de sus colegas.
Mi sensación es que no solo va a sobrevivir en la F1 sino que va a dejar una huella y si además lo acompañan los resultados deportivos, no lo para nadie.