Son 8 capítulos, lentos, densos, para mirar despacio, para disfrutar de a uno. Mucho plano detalle, mucha pausa.
La serie te pone muy nervioso, todo el tiempo estás incomodo, tenso y mucho tiene que ver con la excelente interpretación de todos los personajes.
Es raro; Ripley va mucho más allá de las series convencionales a las que estamos acostumbrados.
Algo que a priori genera fricción pero que termina siendo lo que la hace brillante (a mi entender) es que sea en blanco y negro. Visualmente la serie es una maravilla. Es clásica y moderna. Técnicamente impecable. Si además te gusta la fotografía, la vas a valorar el doble.
La composición de los planos hace de cada escena, una postal. Cuando la vean, presten atención a algo: el 90% de la serie se basa en planos fijos (es decir, la cámara está fija sin moverse y la escena va sucediendo como si fuera una foto con vida), obra de arte total.
Recapitulando, si la serie te pone nervioso, es densa, incomoda de ver, ¿por qué deberías verla?
1. Porque es una obra de arte.
2. Porque hace mucho que no se ve algo tan cinematográfico en TV.
3. Porque alguien se anima a hacer algo distinto, en blanco y negro en 2024.
¿Ustedes se imaginan lo que debe haber sido el director planteándole la idea al productor? “Hagamos una serie en blanco y negro”. “Rodemos toda la serie en la Costa Amalfitana, pero no es necesario mostrar los colores, que la audiencia se los imagine”. Respect. Genio. Coraje.
Ya solo por este hecho, esta serie se merece mi premio Oscar personal, el emoji de la estrella amarilla en la lista de mi teléfono.
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